Si un día te dice tu jefe que tienes que ir a la oficina un sábado porque tienes que acudir a una reunión en las que vais a trabajar estrategias de cohesión de grupo, lo más probable es que tu cerebro comience a trabajar en busca de cualquier excusa absurda para intentar escaquearte. Sin embargo, si un día se te acerca y te propone un planazo, fuera del lugar de trabajo, y encima acaba con “paga la empresa”, la cosa cambia. Y ese planazo que te propone el jefe, es, a efectos prácticos, el mismo que se plantea en el primer caso… Mmmm… pero no es igual; el fin buscado será el mismo, pero no lo es la forma de llegar a él. Depende de cómo te lo vendan, y mucho.

En los años 20, algunos psicólogos, principalmente norteamericanos, comenzaron a hablar sobre los beneficios de formar equipos de trabajo más productivos, y comenzaron a experimentar las relaciones entre la productividad y las condiciones de trabajo. En ellos, no sólo se analizaron los condicionantes relativos a la parte física (como la iluminación, la temperatura, los descansos…), sino que también se analizó la parte psicológica (motivación, liderazgo, cohesión grupal…). Desde entonces, los estudios que se han realizado en este sentido han dejado patente la importancia de que exista un buen ambiente de trabajo y de que se utilicen técnicas y actividades para mejorar el ambiente de trabajo, la cohesión de grupo e incluso el sentimiento de pertenencia a este.

Para trabajar todos estos valores, se pueden utilizar infinidad de dinámicas e instrumentos que permitan a cada uno sacar a relucir sus mejores virtudes. Sin embargo, las más efectivas son aquellas que más se alejan a la sensación de estar trabajando con quienes habitualmente lo haces. Esto se consigue, por ejemplo, a través de prácticas deportivas y de aventura en las que sea necesario el trabajo en equipo. De esta manera, se observa quién tiene una mayor capacidad de liderazgo, se descubren los talentos ocultos de las personas que pasan desapercibidas y, sobre todo, se humanizan aquellos que suelen mostrarse como las figuras directivas de la empresa.

El Laser Combat, el Paintball, el Bubble-soccer, Scape-rooms o gymkanas del tipo Humor Amarillo son ideales para conseguir los objetivos que se plantea cualquier empresa que decide llevar a cabo ejercicios para mejorar la fortaleza de sus equipos de trabajo, los procesos de comunicación, fomentar la actitud positiva de los trabajadores en la empresa, o hacer aflorar el sentimiento de pertenencia al grupo. Así que, si el jefe os ha emplazado a todos los compañeros hacer alguna actividad de este tipo, piensa en la oportunidad que te brinda para que puedas mostrarle todas tus aptitudes, capacidades y competencias, y te erijas como uno de los grandes valores en tu empresa.

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